jueves, 25 de junio de 2015

El recuerdo de Argentina campeón del mundo en 1978

La Selección Argentina conquistó su primera Copa del Mundo el 25 de junio de 1978, en casa pero rodeado por un contexto político manchado con sangre.

 Foto: Getty Images
Mario Alberto Kempes fue el artífice para que Argentina ganara la Copa de Mundo de 1978, siendo el máximo goleador del torneo. También ese mismo año sería premiado con el 11 
 de Oro al mejor jugador de Europa. Marcó un total de 20 tantos con la Albiceleste.


Hace 37 años, el fútbol argentino llegaba a la cúspide por primera vez en su historia. Sitio al que sólo regresó en 1986. Después, cosechó una frustración tras otra. Por eso el recuerdo del Mundial 78 y de sus héroes deportivos permanece tan vívido en las retinas y en la memoria. Porque no es habitual conseguir un logro de esa envergadura, más allá de las circunstancias políticas que lo mancharon de sangre de punta a punta y lo cubrieron de oscuros nubarrones desde aquel momento hasta hoy.

De la mano de su goleador Mario Kempes, del capitán Daniel Passarella, de la seguridad de su arquero, el Pato Fillol ,y de la conducción técnica de César Luis Menotti, el seleccionado argentino se consagró campeón del mundo con un juego destacado y una personalidad arrasadora, empujado por un pueblo deseoso de festejar en un país en el que gobernaba hacía dos años una Junta Militar que cometía los crímenes más aberrantes, mientras utilizaba la gloria deportiva para mostrar una imagen falsa ante el mundo.



En aquel 25 de junio de 1978, el seleccionado de César Luis Menotti ingresó al césped de un Monumental colmado como nunca con la convicción de que esta Copa no se le podía escapar. A pesar del frío, a pesar de los nervios y a pesar de tener que enfrentar nada menos que a la poderosa “Naranja mecánica” holandesa.

La tensión dominó los primeros pasajes del encuentro en el que Holanda manejaba mejor el balón y, de a poco, convertía a Ubaldo Fillol en la gran figura del encuentro. Hasta que a los 37 minutos Mario Alberto Kempes dejó desairado a Jan Jongbloed y definió a un costado para que el estadio estalle en un solo grito.


Pero a la Argentina le costaba crear peligro y los europeos buscaban seguido el arco de Fillol y, a sólo 8 minutos del final, el ingresado Dirk Naaninga metió un cabezazo que paralizó a todos. Con el 1 a 1, había que ir al alargue. Claro que antes hubo que sufrir de nuevo, porque Rob Rensenbrink estrelló una pelota en el palo casi sobre el pitazo final del italiano Sergio Gonella.

Ya en tiempo suplementario, el once de Menotti fue para el frente en busca de la gloria. Y empezó a encontrarla a poco de terminar la primera etapa, cuando Mario Kempes guapeó en el área holandesa y después de trabar con el arquero llegó a empujarla hacia la red con la punta de su botín. Era el 2 a 1 y el delirio se apoderaba de las tribunas.

A cinco minutos del final, la hazaña estaba consumada. Daniel Bertoni definió tras una rara pared con el “Matador”, para que todo el estadio celebre con ganas el primer título del mundo para la Argentina.


Después, la fiesta en las calles y el intento fallido de millones de argentinos de tapar con la gloria deportiva, el horror que se vivía en el país.

Los equipos formaron así:

Argentina: Ubaldo Fillol, Jorge Olguín, Luis Galván, Daniel Passarella, Alberto Tarantini, Osvaldo Ardiles (65’ Omar Larrosa), Rubén Gallego, Oscar Ortíz (74’ Daniel Bertoni), Leopoldo Luque, Daniel Bertoni, Mario Kempes.

DT. César Menotti. Holanda: Jan Jongbloed, Arie Haan, Ernie Brandts, Ruud Krol, Jaan Poortvliet, Willie Van der Kerkhoff, Johan Neskens, Wim Jansen (72’ Wim Suurbier), Johnny Rep (59’ Dirk Nanninga), Rene Van der Kerkhoff, Rob Rensenbrink. DT. Ernst Happel.

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